Soy de esas personas que: si tiene una rutina fija, invariable, se asfixia; y, al mismo tiempo, si no tengo rutina mi cabeza se destartala.
Así que yo necesito, lo que yo llamo, una rutina base. Es decir, una rutina que me permita fluir si la semana se me tuerce y a la que poder anclarme si mi cabeza se aleja demasiado.
Hay personas que necesitan una rutina estricta, que cumplen a la perfección. Y si no lo hacen igual les da un patatús.
En el otro extremo están las personas que no saben usar una agenda y, además, les da alergia.
Mi realidad es que voy cambiando de chaqueta según me convenga.
Las clases presenciales son geniales para crear cierta rutina. Pues necesitas estar en un lugar y hora determinada. Esto permite crear compromiso contigo, con tu práctica y con tu crecimiento personal.
Honestamente, para mi la práctica del yoga es una de las herramientas más interesantes y potentes que he tenido a mi alcance para mi autoconocimiento y crecimiento personal.
Practicar yoga, tal y como yo lo vivo, nos permite descubrirnos dentro la esterilla para reconocernos fuera de ella. Y esto, es un camino de larga distancia, con calma y sin prisas.
Además, asistir a clases de manera regular te va a permitir tomar conciencia de tus patrones posturales (y también mentales).
Asistir a clases guiadas te permite que una persona cualificada, en este caso yo misma, pueda decirte cómo modificar tu práctica si tienes problemas, lesiones, dolores, etc. Y cómo variar tu práctica para ayudarte a ir a otro nivel no sólo físicamente, sino también mentalmente.
El objetivo último del yoga no es conseguir esta o aquella postura, es aquietar las fluctuaciones de la mente. Como profesora, mi objetivo es acompañarte y guiarte durante las clases para que en tu camino vital seas capaz de descubrirte, reconocerte y, así, puedas elegir el camino que más se acerca a tu corazón, a tu verdadera esencia.
Y si además conseguimos hacer ciertas posturas, pues haremos el camino mas estimulador.
NEWSLETTER
Semanalmente te envío un correo con reflexiones acerca de la práctica de yoga, pero también sobre conceptos más cercanos a la filosofía, la psicología, la mentalidad… La suscripción es gratuita y te llevas un regalito.
TELEGRAM
Si no quieres perderte cuándo y dónde serán los próximos eventos, talleres, retiros… ¡únete al canal!
Sígueme en Instagram si quieres saber cuál es mi visión del yoga y de su práctica.
DONDE PUEDES ENCONTRARME DANDO CLASES
¿Porqué hacer clases presenciales?
Mejora postural
Acudir a clases presenciales conmigo te permite corregir la postura para hacerla lo más adecuada para ti. Adaptar la práctica a tus necesidades es fundamental.
Motivación
Cuando acudimos a clases presenciales nos envuelve la energía de grupo que hace que la motivación esté más presente que cuando practicamos solas.
Entorno
Acudir a clases nos permite crear vínculos sociales con personas afines, con las que poder compartir sobre temas relacionados con el yoga, la actividad física y el crecimiento personal.
Compromiso
Para muchas personas (me incluyo) es más fácil mantener un compromiso con sus hábitos saludables acudiendo a clases que tratar de mantener la disciplina por su cuenta.




